La putita quiere la polla negra de su padrastro

Impresionado porque pensó que otra vez, serian llantos y gritos entre gemidos lo que iba a escuchar. Además del mandato de seguir haciendo lo que hace porque, de cualquier forma, ella quiere hacerlo y lo disfruta de ese modo. Esta vez, fue completamente diferente y ya tiene claro que a su hermana no le duele cuando le folla el culo. Lo que deja la puerta abierta para que le dé más folladas anales como a ella gusta. Que mientras tiene su polla por detrás, la zorra se estimula su coño para aumentar el placer y además, se abrazan y besan con mucho amor.