Latina abierta de piernas para follar con su primo

La mejor lencería —según ella— que pudo encontrar, el sofá con pétalos de rosa —como leyó en ese libro— para esperar a su novio. Aun así, ha pasado la hora del encuentro y este parece no tener intensiones de llegar. La rabia está a punto de apoderarse de la jovencita hasta que recuerda que si su chico no llega, el vecino negro la pone a gozar y siempre está dispuesto y a la espera de que ella lo llame. Entonces no esperar dos veces porque no iba a desaprovechar las ganas que tenia de meterse una polla dentro del coño, si era una enorme y larga que la hiciera gritar, mucho mejor.