No puede evitar las ganas de follar con su primo

Ganarle la vida para apagar las deudas que genera ir a la universidad, es algo que no le cuentan a la gente del tercer mundo que no tiene universidades donde ir y se creen marginados. Algo que ha descubierto esta jovencita asiática que se dedica a ser repartidora y en una de sus entregas, se queda atrapada entre una ventana y la calle. Lo mejor fue que ambos chicos la ayudaron y para compensarla, le dieron una follada mientras lo hacían. Al menos pudo tener una polla en la boca y otra dentro del coño mientras estaba trabajando. Algo que pocas mujeres zorras pueden decir.