Saboreando la dulce rajita de una flaca caliente

El mundo en el que vivimos, pretende ser diferente a todo lo que ya hemos visto. Más allá de juguetitos que nadie recordara en cien años, nada ha cambiado realmente y seguiremos siendo la misma especie que valora las mismas cosas. Por eso es que esta jovencita, quien era virgen por el culo, decide entregarlo por una módica cantidad de dinero. Los billetes siempre mandan y nadie lo puede ver como algo malo. Todos necesitamos comer y para eso hay que tener con que pagar. Es lo que esta jovencita entiende además de gozar una polla por detrás y también por el coño.