Jovencita ardiente probando su primera corrida interna

Apenas hace un mes que esta veinteañera consiguió trabajo como alta secretaria en una importante empresa de telefonía, un puesto que no está al alcance de cualquiera, y que comprenderás ella consiguió a base de mamar unas cuantas pollas en los sitios adecuados. Ella está loca de contenta, pues el sueldo es muy bueno, sus compañeros de trabajo muy agradables, y el jefe un tío muy simpático que la trata muy bien y siempre es amable y educado con ella. Por eso, cuando la llamó ayer tarde a su despacho después del horario laboral, ella como una tonta pensó que quizá iba a recibir un aguinaldo por las fechas en las que estamos, pero no sospechaba ni por un momento que lo que el tipo quería era dejarle un regalito, sí, pero en forma de lechada caliente en su estrecho ojete, que hasta ahora no habían catado muchos tíos, pero que después de esta experiencia quizá decida usar mucho más; aunque claro, por ahora, está más que dispuesta a dedicárselo exclusivamente a su jefe y dejar que sea él el que lo disfrute durante una buena temporada. Si comiendo pollas ha llegado a lo más alto, ¿quién sabe lo que podría conseguir abriendo su culo a diestro y siniestro? Es algo que merece la pena averiguar.