No puede evitar las ganas de follar con su primo

En la calle siempre escucha halagos, unos un poco guarros y otros más o menos cursis, pero ella los disfruta todos ya que es una zorrita y sabe que la vida se va rápido y no puede perderla ofendiéndose. Pero ese día pensó que podía hacer algo bueno por la mujer que la trajo a este mundo y entonces fue como termino en su casa con este tío. Ahí mismo ella comparte una enorme polla negra con su negra para que entienda lo mucho que ha cambiado el mundo desde que ella era puta callejera. Ahí le destrozaron el coño a las dos y la pasaron muy bien.