Tenía que follar con el marido de su amiga

Vivir solo era un poco solitario y por eso decidió que era hora de tener alguien en la casa. No quería alguien como una esposa que estuviese molestando todo el tiempo y mucho menos un familiar, entonces opto por la mejor opción que siempre es una mucama que además de hacer el aseo, también se va cuando se lo piden. Solo que contrato a una africana quien, además de hacer bien sus labores, también un coñito estrecho que puede estar clavando sin darle propina. Parece que están muy agradecidas de salir de su continente y entonces abren las piernas para meterse cualquier con tal de no volver jamás.