Jovencita obediente y puta como cualquier japonesa

Llegar de un sitio donde la eficiencia es muy importante, lo es todo para ella. Hacer las cosas no es algo que se pueda subestimar para ella, tiene que hacerlo porque los genes que corren por su sangre la obligan a hacerlo de esa forma. Y así es como esta asiática tetona, luego de arreglar los papeles que le habían pedido, se pone a hacerle una mamada de polla a su jefe. Esta, tan contento y feliz por lo que ella hace, le pide que se ponga a cuatro patas para poder penetrar su coño y hacerle gritar un rato. Obviamente y como era de esperarse, también le da una buena enculada.