Se deja tocar el coño por el amigo de su hermano

Vender galletas ha sido por muchos años la forma más fácil de financiar actividades de chicas, ellas van tocando puertas y vendiendo galletas que han hecho ellas mismas y así recolectan algo de dinero. Pero esta jovencita usa esa táctica para otra cosa más personal. Ella adora la polla del vecino y siempre se inventa una excusa nueva para conseguirla dentro de su coño. Es una vecinita ardiente y le gusta ser follada luego de ser aceitada a cuerpo completo. Después abre las piernas y deja que penetren su rica rajita fuertemente hasta tener algunos orgasmos. Hasta deja que se corra dentro de ella.